La importancia de la temperatura de color en la iluminación LED

Que una luz sea fría o cálida puede incidir tanto en nuestro rendimiento como en nuestro descanso . Por eso es importante elegir la iluminación correcta para cada situación. La temperatura de color podría definirse como la sensación que percibe el ojo humano ante una luz, siendo cálida si predomina el color ámbar o fría si predomina el azul. Esta medición solo se aplica a la luz blanca y técnicamente se define como “la impresión de color a ciertas temperaturas de un radiador de cuerpo negro perfecto”, según la guía de la Federación de Asociaciones Europeas de Luminarias y Componentes para Luminarias. Cuando queremos elegir lámparas para uso doméstico, las más adecuadas son las que poseen una temperatura alrededor de los 2.800 grados kelvin, porque generan un ambiente cálido y confortable. Sin embargo, en los locales comerciales se utilizan luminarias de alrededor de 6.000 K y 5.600 K si se va a trabajar forzando más la visión, como en talleres, oficinas, etc. Cuando se hace referencia a la iluminación se debe considerar tanto la iluminación natural como la iluminación artificial. A la hora de diseñar un área de trabajo siempre se deben considerar ambas. La Sociedad de Ingeniería de Iluminación (IES) ha publicado una declaración de posición titulada "Efectos de la Iluminación en la Salud Humana (PS-03-10)", que no es específico de los LEDs. El documento declara que "la radiación óptica detectada por la retina afecta el comportamiento, la psicología y la percepción del ambiente de un individuo" La posición del IES es promover y fomentar una comprensión más completa de las respuestas humanas a la radiación óptica que conduce a diseños mejorados para todos los Ambientes iluminados". El uso de temperaturas arriba de los 6500K en LED es tan concentrado y tiene alto contenido azul, puede causar severo deslumbramiento, lo que resulta la constricción pupilar en los ojos. La luz azul se dispersa más en el ojo humano que las longitudes de onda más largas de amarillo y rojo, y los niveles altos pueden dañar la retina. Esto puede causar problemas al ver claramente para conducir con seguridad o caminar por la noche. En el caso de la luz LED blanca, se estima que es cinco veces más eficaz para suprimir la melatonina por la noche que las lámparas de sodio de alta presión (dado la misma salida de luz). La supresión de la melatonina es un marcador de alteración circadiana, que incluye el sueño interrumpido.La necesidad de eficiencia energética es importante, pero también lo es minimizar el riesgo humano de una mala iluminación, tanto por el deslumbramiento como por la interrupción circadiana. La tecnología LED puede optimizar efectivamente cuando está bien diseñada. Pueden clasificarse las luces “blancas” emitidas por diferentes fuentes por su similitud de color con la radiación que emite. El concepto de Temperatura de Color, y su medición en Grados Kelvin (K), se utiliza para medir y clasificar las diferentes luces. En el cuadro anterior se clasifican, en grados Kelvin (K), diferentes fuentes de luz según su dominante de color. • 5600 K: es la temperatura de color de la luz del sol (a pleno día). Vulgarmente se considera a esta luz amarilla, inclusive al sol se lo dibuja con ese color, pero en realidad emite una luz fría, azulada. La sensación de “amarillez” está dada por contraste con el color del cielo, que es mucho más azul aún.

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